Un mando de la Guardia Civil certifica que los agentes 'chivatos' de narcos filtraban información confidencial

Pontevedra
24 de enero 2018

El responsable ECO Galicia ha desmontado los argumentos defensivos y puso sobre la mesa que con su proceder se puso en peligro la vida de personas que aparecían como confidentes policiales en los archivos filtradosb>. Desveló que, para 'cazar' a los topos se montó una operación ficticia 

Javier López, Diego Fontán y Juan Carlos Santorum en el banquillo de los acusados
Javier López, Diego Fontán y Juan Carlos Santorum en el banquillo de los acusados / Mónica Patxot

La estrategia defensiva de los dos agentes de la Guardia Civil acusados de haber filtrado información sensible y confidencial de operaciones a narcotraficantes se ha visto debilitada este miércoles. En la segunda sesión del juicio contra ambos y su presunto enlace con los narcos que se celebra en la Audiencia Provincial de Pontevedra, el responsable de la unidad ECO Galicia ha desmontado sus argumentos y puesto sobre la mesa que con su proceder incluso se ha puesto en peligro la vida de personas que aparecían como confidentes policiales en uno de los archivos filtrados. 

El responsable del Equipo contra el Crimen Organizado (ECO) Galicia, con sede en Pontevedra, declaró durante más de tres horas ante el tribunal de la Sección Cuarta de la Audiencia y, uno por uno, fue echando por tierra las declaraciones de los tres acusados durante la primera sesión de la vista oral, en especial, las del procesado Javier López, que era su subordinado en esta unidad especializada en el momento en el que presuntamente realizaba esa segunda actividad como 'chivato' de los narcos. 

Este mando policial explicó que empezaron a tener sospechas de que tenían un 'topo' en la unidad en febrero de 2013 tras varias filtraciones, de modo que él y su segundo de abordo informaron a los superiores de Madrid y realizaron las primeras averiguaciones. "Al principio nos costaba muchísimo creerlo", asegura, pero poco a poco "esas sospechas las terminamos confirmando poco a poco". 

Este teniente abrió una investigación interna en la que en un principio no se sospechaba de nadie, pero luego se centró en López porque un día salieron todos los componentes del equipo al café excepto él y, cuando llegaron, unos compañeros le vieron en actitud sospechosa en un ordenador que incluso estaba lejos de su puesto de trabajo y con un pendrive que retiró. Acudieron a ese ordenador y comprobaron que estaba consultando información sobre diligencias en marcha. 

OPERACIÓN FICTICIA COMO 'TRAMPA'

Aquello "no tenía lógica ninguna" y menos que le viesen con un pendrive, de modo que empezaron a sospechar de él. Avanzadas las pesquisas, decidieron montar una supuesta operación ficticia, a la que bautizaron como 'Aluminio' y que se centraba supuestamente en el tercer acusado en esta causa, Juan Carlos Santórum, con antecedentes policiales por narcotráfico, pero nunca condenado por esta actividad. 

En aquellos momentos, Javier López estaba de baja médica, pero aprovechó una visita al médico de la Comandancia para acudir a las oficinas. Ese día fue detenido en poder un pendrive con numerosa información sensible extraída sin permiso de los ordenadores de su unidad, entre ellos, la relativa a esa operación ficticia, pero también fichas personales de fuentes vivas de ECO, datos de vehículos policiales y fichas personales de sus compañeros. Había caído en la especie de 'trampa' que le habían puesto y se pudo confirmar que era él quien extraía información de los ordenadores sin permiso. De esa información, 2.000 archivos fueron localizados en posesión del otro guardia acusado, Diego Fontán, y 500 de Juan Carlos Santorum. 

 "Nadie puede tener esa información sin una finalidad que no sea ilícita"

Durante su declaración en la Audiencia, el acusado aseguró que había cogido esa información para llevarse el trabajo a casa y ponerse al día de la operación antes de su inminente incorporación, pero el teniente aseguró al tribunal que "no es normal ni habitual que se lleven a su casa los informes". Además, de los otros 19 componentes de ECO Galicia "ninguno buscó la información". 

 "Nadie puede tener esa información sin una finalidad que no sea ilícita", sostuvo este mando policial, que también desmontó el argumento de Diego Fontán, que estaba destinado en la Policía Judicial de la Guardia Civil e indicó que tenía 2.000 archivos en su ordenador porque se lo facilitó Javier López para que le ayudase con una investigación. 

Según sostuvo, "habitualmente, si a una unidad le interesa información concreta, se suele preguntar a quien dirige esa unidad", pero nunca se realizan esos intercambios de información entre guardias con distintos destinos profesionales. Entre algunos compañeros "puede haber un intercambio concreto, pero nunca en esa cantidad", explicó, pues los archivos filtrados fueron 2.500.

"Lo que más nos ha ofendido a los compañeros es que se puso en peligro a gente"

El mando policial también trasladó su malestar porque "una pequeña filtración de una persona investigada puede puede trastocar meses de trabajo" y, en este caso, se filtraron también datos de confidentes que "lo que más nos ha ofendido a los compañeros es que se puso en peligro a gente". Esos datos, además, sobre fuentes vivas "no es habitual ni normal consultarlos" e incluso para acceder a ellos es necesaria una clave que el acusado no debería tener.

La segunda sesión incluyó la declaración por videoconferencia del antiguo responsable de ECO Galicia, que también constató que Javier López, en su etapa al frente, realizaba labores operativas, no de despacho, y que "no tenía lógica" que la información de operaciones saliese de la unidad. Tampoco ve lógico que este acusado sacase una foto directamente a una pantalla de ordenador con información sensible, como sí se constató que hacía.