El vecino de Cuntis Venancio V.T. se sentará el próximo martes 14 de febrero en el banquillo de los acusados de la Sección Segunda de la Audiencia Provincial de Pontevedra acusado de dos delitos de lesiones y uno de atentado a la autoridad y una falta de lesiones y dos faltas contra el orden público por unos hechos que se remontan al año 2011, cuando presuntamente agredió brutalmente a tres vecinas de Barro, una de 69 años, durante un permiso penitenciario.
El juicio ya estaba previsto para su celebración en octubre de 2015, pero entonces se suspendió por incomparecencia del procesado. El próximo martes intentará volver a celebrarse.
La Fiscalía de Pontevedra pide que por estos hechos sea condenado a seis años y dos meses de prisión, así como al pago de una multa de 1.000 euros y a indemnizar con 48.500 euros a una víctima y 1.400 euros a la otra y a agentes de la Guardia Civil agredidos durante el incidente.
Venancio V.T. estaba cumpliendo una condena de dos años 16 meses de prisión por un delito de lesiones y maltrato familiar, pero salió de permiso penitenciario y el 13 de enero de 2011 presuntamente cometió los nuevos delitos por los que le acusan en este juicio, tres de lesiones, uno de atentado con dos faltas de lesiones y dos faltas contra el orden público.
Ese día, sobre las 18.00 horas, se encontró con su primera víctima en una pista de Perdecanai, en Barro, y, sin mediar palabra, la emprendió a golpes y puñetazos con ella hasta lograr tirarla al suelo, procediendo entonces a darle fuertes patadas, algunas de ellas en la cabeza, dejándola tendida en el suelo. Por estos hechos, la mujer acabó en coma.
Al poco tiempo se acercaron dos mujeres en coche y, al ver a la primera víctima herida, se detuvieron para auxiliarla. En ese momento, el acusado presuntamente lanzó un bloque de cemento a una de ellas, rompiendo el cristal de la ventanilla del conductor e impactando en el costado de la mujer, y la golpeó con el puño en la cara. Ella logró acelerar el vehículo y ponerse fuera de su alcance.
La otra mujer que iba en el coche logró acercarse a la primera víctima y, cuando estaba auxiliándola, el acusado se acercó y le dio un fuerte cabezazo en el ojo derecho. En ese momento acudieron en su ayuda unos vecinos y llamaron a la Guardia Civil.
Cuando llegaron los agentes, según el escrito de acusación del fiscal, se abalanzó sobre uno, le cogió por el cuello con una mano y le asió con la otra por la camiseta, razón por la que el agente tuvo que ser auxiliado por un compañero. Entre ambos lograron ponerle los grilletes y otras dos patrullas que llegaron de refuerzo le detuvieron y le trasladaron al médico. De camino, persistió en su actitud agresiva, dio una patada en la mano a un agente y zarandeó a otro.