Trabajadoras de Cuca o la lucha por preservar una vida: "veunos aquí a regra e veunos aquí a menopausia"

O Salnés
21 de enero 2013

El 5 de diciembre empezó una rebelión en Vilaxoán. 69 trabajadores de la conservera recibieron la noticia de que se trasladarían a O Grove y comenzaron un camino en el que se mantienen imbatibles: evitar que cierre una empresa en la que la más veterana lleva 41 años

Trabajadoras de Cuca ante la caseta en la que mantienen su protesta
Trabajadoras de Cuca ante la caseta en la que mantienen su protesta / Mónica Patxot

El 5 de diciembre recibieron el mazazo de que la fábrica de conservas Cuca de Vilaxoán cerraría y se trasladaría para O Grove, el 14 de ese mes fue su último día de trabajo y el 7 de enero 69 personas empezaron a cobrar el paro dentro del ERE suspensivo temporal en el que entraron todos los empleados de la conservera a excepción de los destinados a la oficina y labores de mantenimiento. Son fechas que han quedado marcadas para siempre en el calendario de estos trabajadores como pasos determinantes con los que el grupo Garavilla pone fin a "toda unha vida". 

La más veterana de las trabajadoras de Cuca (tan sólo son cinco hombres, así que ellas mismas utilizan el femenino para hablar de todo el personal) lleva 41 años en la empresa y su caso no es, ni mucho menos, una excepción. Entre 30 y 40 años es la media de años trabajados en esta conservera por las empleadas que ahora están en ERE y en pie de guerra por preservar la actividad de la factorían en su actual ubicación.

Tienen entre 40 y 50 años y están convencidas de que "para moitas, con este traslado, remata a vida laboral". Este convencimiento las ha llevado a alquilar entre todas una caseta de obra para instalarla a las puertas de la fábrica en la que han trabajado toda la vida y mantener allí una guardia por turnos de mañaña y tarde para evitar, de esta forma, que el grupo propietario empiece el traslado de la maquinaria a la fábrica que tienen en O Grove.

Saben que en cuanto empiecen a llevarse las máquinas el cierre ya será irreversible y no están dispuestas a tolerarlo. La fábrica está tan metida dentro de ellas como su propia familia."Veunos aquí a regra e veunos aquí a menopausia", señalan inamovibles en su determinación de luchar hasta el final.

No son sólo ellas las que están convencidas de que este será el fin de su etapa de trabajadoras en activa. Esta opinión la comparten los vecinos de la localidad, de modo que "todos nos apoian". Prueba de ello es que raro es el día en que no reciben la visita de algún vecino. "Nos 82 anos que leva esta fábrica abrta rara é a familia que non pasou por aquí ou que non ten ningún familiar aquí, aquí traballaron as avoas dalgunha, as nais, agora as fillas", indican las trabajadoras. Y esta vinculación con Vilaxoán es la que lleva a medidas de apoyo como la del dueño de la panadería Bella Campo, Manuel, que cada día lleva "pan, croissant, pasteis, tartas, empanada, de todo e moi rico" a las trabajadoras en lucha, tanto en el turno de mañana como en el de tarde.

El apoyo de los vecinos lo han demostrado firmando manifiestos en pro del mantenimiento de la actividad en Vilaxoán y las trabajadoras confían tanto en él que cuentan con ellos en el protocolo que tienen establecido para el caso de que detecten que los propietarios de Cuca empiezan a sacar maquinaria de la fábrica. Pedirán en la lonja que toquen la sirena y en la iglesia que repiquen las campanas. Será la señal para que todas las trabajadoras que en ese momento no estén de guardia y todo el pueblo en general acudan a las instalaciones para evitar la salida de los camiones. 

Mientras esperan a que ese momento llegue confiando en que las negociaciones a nivel laboral y político que mantienen eviten que, en realidad, llegue, pasan las horas en la caseta. Allí se resguardan de la lluvia, organizan más acciones de protesta como una manifestación desde Vilaxoán hasta el centro de Vilagarcía el próximo miércoles 23 y allí comparten vivencias de sus años en la fábrica. "Aquí fixémonos mulleres, moceamos, casamos, compartimos embarazos, de todo, levamos toda a vida. Aquí fixemos as nosas amigas. Era máis a nosa casa que a propia. Eu entrei aos 13 anos, ela aos 14, ela aos 15... antes era o que había, para a poboación feminina sempre foi unha saída, a necesidade facía que empezaramos a traballar pronto e os homes ían ao mar e nós a Cuca", explican.

El grupo Garavilla les asegura que tan sólo pretenden trasladar el proceso productivo de Vilaxoán a O Grove, pero que cuenta con todas ellas en la factoría grovense, que no eliminará puestos de trabajo. Pero ellas no se fían. "Esta fábrica fai cousas moi distintas ás que fai O Grove. Vaise cambiar o proceso todo de producción, o artesanal convírtese en industrial", alertan. Además, "din que nos trasladan, iso garánteno, pero non nos garanten os postos de traballo, non che garanten nin dous días, cando chegues alí pódente botar". 

Otro de sus argumentos en contra del cierre es la edad y la formación de la mayor parte de la plantilla. "Témola ao lado da casa, para que queremos irnos? Moitas somos persoas sen carné, con persoas ao seu cargo e isto supón movernos cando non podemos nin temos como. E sin contar que irnos suporá seguramente comer fora, temos soldos baixos e quedaremos en precario". 

"Imos estar unidas, temos que estar unidas, van a intentar desunirnos", se gritan unas otras durante su protesta. Pero desde el cariño y el respeto, "aquí somos como unha familia, é algo que non se pode explicar, sempre fixemos que isto fora para arriba, xa pasamos por outras crises e aquí non se notou, implicámonos tanto todos, considerámolo com parte da nosa vida que por iso nos doe tanto".