Una nueva situación conflictiva se ha registrado este domingo en la plaza de A Verdura entre algunos vendedores ambulantes del rastro y los hosteleros de la zona cuando intentan montar sus mesas para instalar el servicio de terraza en este espacio público.
En esta ocasión, Álvaro Ibaibarriaga del establecimiento Pintxo Viño denuncia que, como todos los domingos alrededor de las 12.00 horas, la plaza está ocupada por los ambulantes, muchos de ellos de origen rumano, que tienen el material, principalmente ropa, esparcido por el suelo. A esa hora, el hostelero quiso montar las mesas de la terraza en el espacio que tiene adjudicado por el Concello.
Ibaibarriaga afirma que, en numerosas ocasiones, algunos ambulantes conflictivos protestan e incluso les amenazan cuando se les indica que tienen que abandonar esa zona. Por este motivo, el empresario solicitó a un agente de la policía local que le pidiera a los vendedores que abandonaran el lugar. Sin embargo, siempre según la versión del hostelero, el policía se negó a hacerlo.
Ante esta situación, el gerente del Pintxo Viño decidió "invitar" él mismo a los vendedores del rastro a que abandonasen la superficie en la que tenía que montar sus mesas. No se produjeron incidentes, pero Ibaibarriaga reconoce que le reprochó al agente que no llevara a cabo el servicio que le había solicitado. Ante esta reacción, el policía le prohibió que instalase las mesas y las sillas de la terraza del Pintxo Viño. Ante esta orden, el empresario indicó que él pagaba su tasa para instalarse en esa zona desde hace ocho años y continuó montando. El agente levantó acta y denunció al empresario por desacato ante la autoridad.
Ibaibarriaga se mostró sorprendido por la reacción y afirma que no entiende cómo pueden sancionarlo cuando intenta ejercer su derecho a instalarse en la plaza por el que paga unas tasas, mientras los ambulantes no pagan canon alguno. En la tarde del domingo se acercó hasta las oficinas de la Jefatura de la Policía Local para solicitar una copia de la denuncia. Allí le dijeron que hasta el martes no podía recogerla ni presentar una queja.
El empresario se puso en contacto con la concejala de Seguridad Ciudadana, Carme da Silva, para transmitirle su malestar por la denuncia.
Este incidente se enmarca dentro de las protestas surgidas ante la proliferación de nuevos vendedores en el rastro de antigüedades de A Verdura y que ha llevado al gobierno local a estudiar la posibilidad de trasladarlo a la calle Sierra.