Manuel -nombre figurado para respetar su intimidad- empezó un día a decir insistentemente 'Ramón, Ramón, Ramón" en su casa. No tenía ninguna actitud más que hiciese que su madre y su cuidadora sospechasen que le estaba pasando algo, pero justo después su madre encontró una pieza de su ropa interior manchada de sangre. Le preguntó qué le pasaba y él le contó, según ella recuerda: "Ramón tiroume ao chan e fíxome sangrar o cú".
El relato es duro y fue duro de escuchar para su madre, en especial por el alto grado de discapacidad que tiene su hijo, que ya ronda los 50 años, pero tiene un retraso mental profundo que le hace tener una edad mental de entre tres y cinco años.
Los hechos no están probados, son solo la acusación que formula el fiscal, pero así los dio a conocer este jueves en la Audiencia Provincial de Pontevedra y así lo acreditaron tanto la madre, como la cuidadora y el presunto agredido. En el banquillo estaban sentados José Ramón S.C. como supuesto autor de un delito de abuso sexual a una persona incapaz y Juan P.C. como supuesto colaborador necesario por su complicidad con el primero. Uno le habría penetrado a la fuerza por vía anal en una construcción de su propiedad en Barro mientras el otro observaba la escena por la ventana.
Los dos acusados negaron este jueves los hechos ante el tribunal de la Sección Segunda de la Audiencia y sus abogados pretendieron desacreditar tanto el relato del presunto agredido como el de su madre, a la que acusan de influir en su hijo para que acusase en falso a los dos procesados porque tenía contra uno de ellos una enemistad manifiesta. Habrían tenido problemas previos, supuestamente, por unas acacias.
Mientras los dos procesados sostienen su inocencia, el fiscal mantiene que el relato de Manuel es "altamente creíble" y pide que por estos hechos José Ramón S.C. sea condenado a seis años de prisión y Juan P.C. a cuatro o, alternativamente, a dos. Al respecto, cabe destacar que los peritos han acreditado que este último procesado, que es primo de la presunta víctima, tiene un retraso mental moderado.
Los peritos relataron en la sala que el retraso mental grave que padece Manuel provoca que "no es capaz de comprender lo que es una relación sexual, el lo vive como una lesión normal". Además, confirmaron que, tal y como señalaba el fiscal en su acusación, le impide comprender la licitud o la ilicitud de ciertos actos. Al mismo tiempo, mantuvieron que es una persona "fácilmente modificable" y que si le preguntaban directamente les relataba el abuso sexual denunciado y mencionaba palabras tan inocentes como claras del estilo de "pilila" y "culo".
Según los peritos, no encontraron "nada significativo" en la zona anal cuando analizar al presunto agredido, pero eso no significa que no se haya producido ningún incidente, sino que su exploración se realizó 15 días después de los hechos relatados. Todo sucedió en junio del año 2013.