La empresa de Marín, Factoría Naval, se encuentra en un segundo concurso de acreedores que entró en vigor en el mes de julio y con una carga de trabajo insuficiente y una deuda por encima de los 44 millones de euros, según José Luis García Pedrosa, secretario comarcal de Comisiones Obreras. Además se acaba de iniciar un nuevo ERE de suspensión temporal de contratos por seis meses a partir del 1 de noviembre.
Ante esta situación se inició el proceso de venta de Factoría Naval para el que existen tres ofertas no vinculantes de las que, por el momento, no ha trascendido el nombre de las empresas que están interesadas en la compra, que tendría que formalizarse el 14 de diciembre, siguiendo los pasos establecidos por el adminitrador concursal.
Sin embargo, los representantes sindicales José Luis García Pedrosa y Lourdes Diz, de CC.OO. y UGT, mostraron su preocupación por la situación en la que se quedan los 21 empleados que se encuentran trabajando en la empresa ante una futura compra. Reclaman que se mantengan todos los puestos de trabajo bajo el convenio del metal, tal y como se encuentran en la actualidad. Recordaron además que en el ERE extintivo se suprimieron 42 puestos de trabajo de la plantilla de Factoría Naval.
Por este motivo, piden tanto al administrador concursal, a los actuales propietarios de la empresa y también a la Xunta que intenten garantizar el futuro de los trabajadores. En este sentido, García Pedrosa recordó que la administración autonómica invirtió 17 millones de euros en el anterior concurso de acreedores para intentar garantizar el futuro de la entidad.
Los representantes sindicales mantendrán una reunión con el director del IGAPE el próximo 12 de noviembre e intentarán lograr una entrevista con el Conselleiro de Industria para que se mantengan alerta en esta operación de venta. Está previsto que a partir del día 19 de este mes se conozcan, a través del administrador concursal, las ofertas vinculantes presentadas.