El sindicato Comisiones Obreras (CC.OO.) comenzará una campaña para solicitar el indulto de dos trabajadoras de las piscinas de Campolongo condenadas a tres años de prisión al entender la Audiencia de Pontevedra que son autoras, como integrantes de un piquete, de un delito de "coacción a otras personas a iniciar o continuar una huelga", regulado en el artículo 315.3 del Código Penal.
Los hechos se remontan a febrero de 2010 cuando en plena huelga por la negociación del convenio colectivo de las instalaciones deportivas un piquete de sesenta trabajadores y sindicalistas se concentró ante la piscina olímpica de Ponte Muíños. Durante la intervención del piquete se tiñó la piscina de verde y el traje del gerente se vio salpicado por el líquido colorante. La primera sentencia del Tribunal de Primera instancia consideró que las dos trabajadoras de la piscina de Campolongo participantes en el piquete eran autoras de este acto y las condenaba a seis meses de prisión y a una multa por los daños causados. Fiscalía recurrió este fallo ante la Audiencia solicitando la pena máxima y el Tribunal aceptó el recurso y condena a 3 años de prisión a las dos trabajadoras en un fallo que no ofrece posibilidad de recurso.
Desde Comisiones Obreras consideran esta sentencia "desproporcionada" porque esta pena solo se justificaría si se hubiera producido violencia física, algo que según los representantes sindicales no aparece recogido en la decisión judicial. Por este motivo, tienen previsto iniciar una campaña para solicitar el indulto para estas trabajadoras, vecinas de Marín y de Vigo, con una recogida de firmas y entrevistas con las distintas autoridades políticas para que medien y eviten que las dos mujeres entren en la cárcel.
José Luis García Pedrosa, secretario comarcal de CC.OO.; Ramiro Otero, secretario comarcal del Servicio Ciudadanía del mismo sindicato y el delegado sindical Manuel González consideran que se trata de un "ataque ao dereito de folga por parte do PP e das Fiscalías" para intentar evitar la actuación de los piquetes en las jornadas de huelga.
Las dos trabajadoras, Ana y Tamara, no están afiliadas a ningún sindicato y siguen, en la actualidad, trabajando en las piscinas de Campolongo con siete y veinte años de antigüedad y, según indicó García Pedrosa, "están impactadas e moralmente destrozadas. Non esperaban isto nin por asomo".