El acusado del crimen de las chinas hace su alegato final: "Si las hubiese matado, me iría del país"

Pontevedra
20 de marzo 2014
Actualizada: 21:20

Los forenses que realizaron la autopsia de las dos ciudadanas chinas fallecidas en abril de 2009 en Amado Carballo que coinciden con las tesis policiales de que la muerte de al menos una de ellas requirió la intervención de dos personas, no pudo hacerla un solo autor. En concreto, consideran que hizo falta más de una persona para acabar con la vida de Guang Qu, que una persona sola no habría sido capaz de sujetar a la víctima por las manos y los pies y taparle la boca y la nariz con cintas "tan bien puestas"

Zhang Hai Jie, único acusado por el crimen de las ciudadanas chinas en un piso de Amado Carballo
Zhang Hai Jie, único acusado por el crimen de las ciudadanas chinas en un piso de Amado Carballo / Mónica Patxot

Zhang Hai Jie, único acusado del doble crimen de las ciudadanas chinas fallecidas en su domicilio de la calle Amado Carballo en abril de 2009, aprovechó este jueves su posibilidad de realizar un alegato final ante el jurado que le juzga en la Audiencia de Pontevedra para mantener su inocencia y aportar su argumentación sobre por qué no pudo ser él quien acabó con la vida de Guang Qu y Kung Yong. "Si las hubiese matado, habría tirado el teléfono (...) me iría del país", trató de hacer razonar a los miembros del tribunal popular. 

Poco antes de las 13.00 horas de este jueves el juicio se dio por concluido y la magistrada que preside el tribunal, Nélida Cid, citó a los integrantes del jurado para entregarles el objeto de veredicto, esto es, las preguntas que deben responder para determinar si el acusado es culpable o no culpable de los hechos que se le atribuyen. Con esas cuestiones ya en la mano, deliberaron durante toda la tarde y pasadas las 21.00 horas se anunció que el veredicto no se dará a conocer hasta este viernes. 

Previamente, Zhang Hai Jie pudo dirigirse a los nueve jurados y señaló que considera que "yo también soy una víctima". Además, defendió que "solo vine a España a trabajar" y tiró de sentimentalismos recordando a su padre. Aseguró que cuando era pequeño su progenitor le explicó que "las palmas hacia abajo y no hacia arriba, para trabajar, no para mendigar". 

ÿl hizo caso a las enseñanzas paternales y desde que llegó a España unos dos años antes del crimen de Amado Carballo "solo trabajé", lo hizo durante "más de diez horas al día, siete días a la semana". Todo explicado en un castellano incorrecto y con imprecisiones lingüísticas, pero sin necesidad de recurrir a los servicios de la intérprete de chino mandarín que se ha sentado a su lado en la sala durante los tres días de juicio. 

El juicio se había retomado este jueves, primera hora de la mañana, con la declaración de los dos forenses que realizaron la autopsia de las dos ciudadanas chinas y que coinciden con las tesis policiales de que la muerte de al menos una de ellas requirió la intervención de dos personas, no pudo hacerla un solo autor. 

Los forenses: "Creemos que intervinieron por lo menos dos personas"

En concreto, consideran que hizo falta más de una persona para acabar con la vida de Guang Qu. "Creemos que intervinieron por lo menos dos personas", señalaron y explicaron que una persona sola no habría sido capaz de sugetar a la víctima por las manos y los pies y taparle la boca y la nariz con cintas "tan bien puestas".

Añaden que "hay muchas lesiones como para que fuesen hechas por un solo individuo". Según sus conclusiones los autores del crimen la redujeron agarrándola de las piernas, los antebrazos y los hombros y la ataron de pies y mano antes de asfixiarla.

Según indicaron, Guang Qu tuvo "una forma de muerte muy terrible", que fue "angustiosa"  y "no tuvo una muerte inmediata" sino que estuvo agonizando durante largo rato. En sus informes concluyen que murió por asfixia por sofocación y que intentó defenderse, pues hay huellas de defensa y signos de lucha en su cuerpo. 

Guag Qu tuvo "una forma de muerte muy terrible", "angustiosa"  y "no tuvo una muerte inmediata"

En el caso de Guang Qu fijan su muerte entre la tarde del domingo 26 de abril y el lunes 27, pero "no hay forma de determinar con más precisión". En el caso de la otra víctima, Kung Yong, la muerte la sitúan entre las 20.00 horas del sábado 25 de abril y las 20.00 horas del domingo 26. No concretaron más a pesar de la petición del abogado defensor, que sostiene parte de su defensa en que las dos víctimas murieron con al menos 12 horas de diferencia y no durante la visita del único acusado al piso en la tarde del 26. 

En el caso de Kung Yong, el cuerpo estaba en un estado de putrefacción más avanzado que, según los forenses, se debe a que en los cadáveres que quedan desnudos y al aire se ralentiza la putrefacción y si están tapados se acelera. Esta mujer apareció envuelta en un edredón. 

Sus informes indican que esta víctima, la más joven de las dos y según el fiscal y la acusación la que murió de primera, murió por estrangulamiento a mano combinado por un lazo. En su caso, aseguran que "no tenemos ningún dato" para decir si fueron uno o dos atacantes los que acabaron con su vida, podría haberlo hecho una persona sola si antes la sometió "por miedo".

Tras escuchar a los forenses tanto el fiscal como los abogados de la defensa y de la acusación particular (que ejerce la familia de las víctimas) elevaron a definitivas sus conclusiones provisionales. El fiscal (que sí que aclaró aspectos formales de su escrito de acusación como un "error" de fechas) y la acusación piden para el acusado 28 años de prisión como coautor de dos homicidios con abuso de superioridad que habría cometido en complicidad con un segundo individio, Wen Bin Sun, que no ha podido ser extraditado de China. La defensa pide su libre absolución.