Lo tenía todo en contra. A pesar de su gran temporada Javier Gómez Noya necesitaba ganar la final de las Series Mundiales en Londres para superar a Jonathan Brownlee y lo que parecía más difícil, que el otro hermano británico, Alistair, finalizase como mínimo tercero.
Pero Alistair, después de haber ganado sus últimos diez triatlones en distancia olímpica, acusó problemas físicos en el tramo final a pie y Gómez Noya aprovechó la situación, en un apretado sprint final, para batir al otro Brownlee, al pequeño, y en su casa para alzarse con su tercer título mundial.
Desbordó emoción una prueba que tenía como escenario el mismo circuito de los Juegos Olímpicos, con mucho público a lo largo de todo el recorrido, y que vio como los dos ídolos locales tomaban ventaja sobre su principal rival en el primer sector, el de natación, pero Gómez Noya, que salió del agua en décimo tercer lugar, logró recuperar en la transición el tiempo perdido para meterse en el grupo de cabeza.
Un grupo de 13 triatletas formó entonces el grupo cabecero en el ciclismo, con un margen sobre sus perseguidores, entre los que estaba el español Mario Mola, que se aumentó a lo largo de los 40 kilómetros hasta llegar de nuevo a la transición con 30 segundos de ventaja.
Al comenzar la carrera a pie Alistair Brownlee evidenció sus problemas y se descolgó de la cabeza, dejando la prueba y el título en un mano a mano entre el gallego y el pequeño de los Brownlee.
A pesar de los intentos de Noya por descolgar a su rival, las Series Mundiales se decidieron en un emocionante sprint final y por un sólo segundo en favor del gallego.
Mario Mola completó el podio tras una gran remontada en el tramo final, mientras Alistair Brownlee llegó a meta en el puesto 52.