Como una especie de "Halloween" retrasado en fechas, el "susto o muerte" fue protagonista en Pasarón. "Susto" para el Pontevedra, que se vio dos goles por debajo en los primeros 15 minutos obligado a una remontada complicada, y "muerte" para el Somozas, efectivo al comienzo y con escasos recursos al final, cuando se vio por detrás en el marcador.
Frente a las necesidades de los visitantes se presentaba un Pontevedra que buscaba igualar su mejor comienzo liguero de siempre. Lo logró, sumando su octava victoria en casa de ocho partidos, con algunas luces, como el carácter del equipo para reponerse a la adversidad, pero también con excesivas sombras, desde el planteamiento inicial de su técnico hasta los graves y numerosos errores individuales defensivos, que a punto estuvieron de hacer que los de Stili sacasen provecho.
El Somozas bien en su papel. Con sus carencias en la construcción de juego y con muchos problemas en las acciones defensivas a balón parado, algo compartido con los granates, pero con trabajo y lucha hasta el final. Lo malo para ello es que la "ley del ex" se cumplió por partida doble, y David Añón y Mario Barco redondearon un marcador abultado, con los dos últimos goles que no celebraron en recuerdo de su pasado reciente en el Manolo Candocia.
Los comienzos de partido del Pontevedra fueron los de una historia de terror. Terror y pánico para sus aficionados que no ganaban para sustos. Como sucediera frente a Osasuna B, en el primer minuto de juego el Somozas se adelantaba y lo hacía con una jugada tan simple como evitable para una defensa que esté medianamente concentrada. Un balón largo a la espalda de los centrales pilla en "babia" a la tripleta ordenada por Luisito, que permite que Arkaitz les gane la espalda y se plante ante Edu. Lo siguiente fue batirle con tranquilidad y comodidad.
Sin reacción, los granates no se encontraban a gusto con ese sistema de 3-4-1-2, en los que ni Miguel ni Bonilla creaban peligro por banda, ni Jacobo Trigo o Abel tenían el apoyo y respaldo de Kevin Presa, obligado a jugar como central diestro. Y el Somozas se encontraba cómodo, sin sufrir atrás y con las ideas muy claras en las salidas, buscando siempre los balones hacia Arkaitz, con las ayudas de Fran Núñez. Además, los centros laterales eran un suplicio para la improvisada e inédita defensa local, que no sabía de dónde le venía el viento.
Así llegó el segundo gol, cuando apenas se había cumplido el cuarto de hora de partido. Lanzamiento de corner de Iván Pérez y remate de cabeza a placer en el segundo palo de Baleato, con Edu clavado bajo palos y sus defensas intentando despertar de una mala noche.
Luisito reaccionó mandando calentar a Mateu. Había que cambiar algo porque el agujero que tenía el Pontevedra era de los profundos. Antes de que pudiese hacer el cambio de jugador y sistema, en una acción aislada los granates recortaban distancias. Para no ser menos, la defensa del Somozas también pecó de "amabilidad", primero permitiendo un cómodo centro de Jacobo Trigo, y luego el consiguiente remate de Abel, que entraba de atrás sin nadie que le molestase para poner la cabeza picando el balón ante Mandaluniz.
El gol no hizo que Luisito cambiase de planes. Dio entrada a Mateu por un desafortunado Capi y recolocó a sus hombres, pasando a jugar un 4-3-3, con Jacobo Trigo en el central, adelantando a Kevin Presa a su posición natural para compartir línea con Abel y Jacobo, dejando otra línea de tres delante, con Añón, Barco y Mateu.
La variación dio sus frutos, aunque antes todavía hubo tiempo para un susto más, en un grave error de Bruno en el despeje que dejó sólo a Fran Núñez. Edu evitó el tercer tanto visitante, sacando una excelente mano, abajo.
El Pontevedra vio las debilidades del Somozas en el juego aéreo, además de su propio potencial en ese aspecto y comenzó a colgar balones, hasta que se unieron los tres de arriba para conseguir el empate. El centro fue de Añón, rozó Barco y remató Mateu por raso, cayéndose y cruzando el balón a contrapie de Mandaluniz, para cerrar un primer tiempo con muchos goles, bastantes y repartidas emociones, pero escaso juego y un último remate de Bruno al poste.
La reanudación ofreció a un Pontevedra más intenso y dominante, aunque poco duró. Lo suficiente en cualquier caso para una ocasión de David Añón, que salvó Pablo cruzándose oportunamente y culminar la remontada dando la vuelta al marcador con el tercer gol iniciado por Abel, prolongado por Mario Barco y rematado por David Añón, anticipándose en el segundo palo a Adrián.
Luego el Pontevedra decayó en su dominio, permitiendo que el Somozas inquietase a la parroquia local. Antes, de nuevo David Añón pudo marcar, pero mandó el balón junto al poste, antes de que el Somozas tuviese el empate en sus pies. Lo salvó Jacobo Trigo, sacando bajo palos un remate de Fran Núñez. Más tarde los visitantes verían como se le anularían con acierto dos goles, el primero por mano de Baleato antes del remate y el segundo por un claro fuera de juego de Arkaitz, que remató en el segundo palo.
Los sustos se acabaron cuando a falta de dos minutos el Pontevedra encuentra lo que buscaba a través de la pelea de Mateu, que presiona a Mandaluniz forzando el despeje defectuoso del meta visitante. Mario Barco no perdonó, sentenciando a puerta vacía.
PONTEVEDRA CF (4): Edu; Kevin Presa, Capi (Mateu, minuto 24), Bruno; Miguel, Jacobo Trigo, Abel (Mouriño, minuto 76), Bonilla; Jacobo (Álex Fernández, minuto 68); David Añón y Mario Barco.
UD SOMOZAS (2): Mandaluniz; Cristian, Antonio, Pablo, Adrián (Artabe, minuto 62); Baleato, Pablo Antas; Iván Pérez, Fran Núñez (Íñigo, minuto 66), Pancho Amaro, minuto 72); y Arkaitz.
Árbitro: Álvaro Alonso Prendes (Asturias), auxiliado en las bandas por Israel Bárcena Rodríguez y Enrique Gao Aladro. Amonestó a Jacobo Trigo, por el Pontevedra, y a Antonio, Baleato y Cristian, por el Somozas.
Goles: (0-1) Minuto 1: Arkaitz. (0-2) Minuto 15: Baleato. (1-2) Minuto 24: Abel. (2-2) Minuto 41: Mateu. (3-2) Minuto 55: David Añón. (4-2) Minuto 88: Mario Barco.
Incidencias: Estadio Municipal de Pasarón. Unos 3.000 espectadores.