El sueño de participar como profesional en el Campeonato del Mundo de Ironman en Kona, Hawaii, se aleja por el momento para Saleta Castro después de su semana más dura.
La triatleta pontevedresa se tuvo que retirar este fin de semana del Ironman de Lanzarote, en el kilómetro 22 de la carrera a pie, por "por problemas con la nutrición", según ella misma explicó tras la prueba en su cuenta de Instagram.
Saleta, que estaba cuajando una gran actuación terminando el segundo sector de la prueba (ciclismo) en cuarta posición y aspirando al podio, empezó a sufrir problemas estomacales que le hicieron vomitar hasta que le resultó "casi imposible caminar", por lo que optó por pararse cuando vio a su entrenador, Luc Van Lierde.
Este abandono se une al de una semana atrás en el Ironman de Texas (Estados Unidos), en una carrera que la propia Saleta definió como "de las peores nataciones de mi vida, sin sensaciones, sin energia y en la bici lo intenté todo lo que pude hasta que vi que cada vez me costaba mas mover la bicicleta y me iba hundiendo poco a poco".
Pese a recuperar entonces sensaciones en el maratón decidió pararse en el kilómetro 15 "ya que mi objetivo era el Top-7 y fuera de ese puesto de poco me servía terminar", explicó.
Doble y duro golpe para la pontevedresa tras muchos meses de esfuerzo y entrenamientos. Con todo, pese a la adversidad Saleta no desfallece y pronto volverá a la carga, porque como reza el lema que ha hecho suyo, "caer está permitido, levantarse es obligatorio".