Por segunda semana consecutiva los vendedores ambulantes se han negado a estrenar la feria en la nueva ubicación propuesta por el Concello de Pontevedra, la Avenida de Bois Aires.
Sí han accedido al espacio reservado para el mercadillo con sus furgonetas y camiones, para montar muchas de las estructuras de los puestos e incluso en algún caso extendiendo su mercancía, con el objetivo de forzar el cierre de la avenida.
"Estamos montando las estructuras pero no vamos a vender porque esto es un caos total. Nos mandan encima de las aceras, con farolas por medio de los puestos, señales, una marquesina de autobús en un puesto. Es inviable", explicaba la presidenta de la Asociación de Ambulantes Galegos e Autónomos, Marga González, a las 9.30 horas de la mañana, hora en la que debía comenzar la feria ambulante.
"Vamos estar aquí toda la mañana y vamos a volver a manifestarnos con los coches", explicaba González sobre la previsión de circular con sus vehículos por la zona afectando al tráfico rodado.
Su petición sigue siendo la misma, la de instalar de manera permanente la feria en la Alameda, reivindicación que aseguran mantendrán aunque abriendo una opción a montar sus puestos en Bos Aires si se producen ciertos cambios, como poder colocar sus vehículos sobre la acera para proteger a los vendedores del río y del lado contrario "si quitan la mediana podemos montar y trabajar", ha asegurado la representante del colectivo.