Una estampa tercermundista. Calderos, capachos y cubos esparcidos recogiendo agua, papeles de periódico absorbiendo el líquido que se filtra por los pasillos, conos alertando a os estudiantes del peligro de resbalar que supone pisar por las zonas húmedas. La escena se repite, cada vez que llueve, desde hace más de una década en el CEIP Plurilingüe Froebel, uno de los colegios referentes de la ciudad de Pontevedra.
El tema es de tal gravedad que ha llegado al Parlamento de Galicia, a la comisión de Educación y Cultura. Allí, el grupo socialista preguntaba al gobierno autonómico por la situación de este centro escolar. En el año 2010, un informe técnico ya justificaba la necesidad de las obras en el centro. Se aprobó para acometer un proyecto de reforma en tres fases.
Dos de ellas se ejecutaron, pero la última, la más costosa, presupuestada inicialmente en cerca de 800.000 euros, permanece en el limbo. Esta fase conlleva la sustitución de la cubierta del patio interior, utilizado también como gimnasio, que se encuentra deteriorado por el paso de los años y, en consecuencia, registra filtraciones de agua durante todos los inviernos con el consiguiente problema para el alumnado y el profesorado del centro.
Manuel Vila, secretario xeral técnico de la Consellería de Educación, explicaba durante la comisión que el Froebel es un centro singular, con más de 85 años de historia, con unas instalaciones de valor histórico y cultural "notable", circunstancias que condicionan las soluciones constructivas, alegó para acometer las reformas en el inmueble. Reconoció que todavía queda por abordar la tercera fase prevista para el año 2018 y que contempla doce actuaciones, entre las que se encuentra el complejo cambio de cubierta.
Justificó el retraso en las complicaciones que conlleva reubicar durante todo un curso escolar al alumnado de primaria, un procedimiento necesario ante las complicaciones que presenta la intervención. A esta cuestión añadió que la irrupción de la pandemia en 2020 provocó una reconsideración de los espacios educativos en los centros de enseñanza y, por este motivo, las actuaciones de este tipo quedaron en suspenso.
REUBICACIÓN DEL ALUMNADO DURANTE UN AÑO ESCOLAR
Indicó también que la Consellería de Educación tiene previsto retomar el proyecto de esa Fase C en el Froebel pero, añadió, será necesario reformular la propuesta inicial porque se han incrementado los precios en el sector de la construcción y, por lo tanto, esta obra presupuestada en 800.000 euros pasaría a más de 1,2 millones, según expuso en sede parlamentaria.
Advirtió también que están previstas otras obras en centros educativos de Pontevedra como el IES Valle Inclán, con otra reubicación temporal del alumnado. Por este motivo, alegó que desde la Xunta de Galicia están "dispuestos" a acometer la reforma del Froebel pero precisan de tiempo para revisar el proyecto y planificar la reorganización de la comunidad escolar.
La diputada socialista Noelia Otero, en representación de la pontevedresa Paloma Castro, que se encontraba ausente por enfermedad, recordó al representante de la Consellería de Educación que en el centro "chove desde hai moitos anos" y reclamó una aceleración de estos procesos para que el alumnado pueda "acudir a clase nunhas mínimas condicións de salubridade".
"Pedimos que se comprometan e que o fagan con prioridade. Non poden agardar máis, nin a ANPA, nin a comunidad educativa nin o alumnado", expuso Otero, reclamando una fecha para el inicio de las obras.
Por su parte, en el turno de réplica, Manuel Vila insistió en que están estudiando el proyecto y que se licitarán las obras atendiendo a la dificultad y características del edificio y a la necesidad de una "actuación sensible", recordando las dificultades de trasladar al alumnado a otro espacio.
Evitó dar fechas concretas para esta reforma alegando que "a concreción dependerá de dispoñer desa concreción de reevaluación", que supondrá un incremento económico fuerte sobre la estimación inicial. También atacó al Concello de Pontevedra por no haber contestado a la petición realizada desde Educación para que ceda los espacios de los que dispone en ese edificio para ampliar la biblioteca del centro. "Todos teñen que remar na mesma dirección", apuntó.
EL ANPA, CANSADA DE PROMESAS
Cuando Xandra Revenga, actual presidenta del ANPA del Froebel matriculó a su hijo en el centro escolar en el año 2015, las goteras en el colegio ya estaban en boca de todos los padres y madres. Desde que asumió el cargo todos los años piden cita a la Consellería de Educación para que algún responsable ofrezca una explicación sobre este problema que se eterniza. Han enviado correos electrónicos, han ingresado peticiones de reuniones por registro y todos los cursos reciben la callada por respuesta.
"Durante una temporada el agua entraba por todos los lados y varios niños cayeron por las escaleras. Fueron caídas tontas, pero se pudo producir una fastidiada. Los niños entran y salen y van corriendo, con la posibilidad de resbalar y llevarse leñazos buenos", indica Xandra Revenga.
"Llevamos oyendo la intención de hacer la obra desde hace mucho tiempo", afirma cansada de tantas promesas incumplidas y mucho se teme que, cuando finalice sus estudios su hijo, el centro continúe en la misma situación: "le quedan dos años y las obras seguirán sin hacerse". A las dos presidentas anteriores los responsables de Educación de la Xunta de Galicia ya les habían prometido que la cubierta se sustituiría antes de que sus hijos saliesen del centro. Una promesa incumplida.
Las goteras provocan, además, daños en el material: "en el ANPA hemos invertido en vinilos con juegos para el suelo y están encharcados cada vez que llueve y nos da la sensación de que estamos tirando el dinero", se lamenta Revenga indicando que, por el momento, no han desarrollado una campaña de protestas porque "no queremos saltarnos la legalidad. Queríamos saber qué pasaba". Reconoce que la paciencia se agota y quieren ver los movimientos por parte de la Consellería de cara al próximo curso: "como ANPA queremos que haya respaldo masivo si hacemos una protesta".
Xandra Revenga es comprensiva con las complicaciones que conlleva un operativo de reubicación de todo el alumnado de Primaria, alrededor de 250 estudiantes, que tendrá también consecuencias en las familias; pero considera que la obra es necesaria en un centro que no está siendo bien atendido por las administraciones.
"El problema de las competencias es muy caótico. Se supone que el mantenimiento es del Concello y las grandes obras pertenecen a la Xunta, pero llega el momento y ninguno las realiza", explica. Pide por este motivo a la concejalía de Educación de Pontevedra que limpie el tejado para intentar reducir así la caída de agua en el interior del centro: "la cubierta no está verde sino lo siguiente y ya debemos de tener allí de todo. Si no hay mantenimiento también se va estropeando más el material y es peor todavía", protesta.
Este curso ya se encuentra en su fase final y el buen tiempo parece esconderlo todo, pero desde la asociación de padres y madres piden soluciones antes de que llegue septiembre y los calderos vuelvan a invadir la zona de juegos y los pasillos del centro escolar.