La recién inaugurada sede de la Jefatura Provincial de Tráfico de Pontevedra de barrio de Campolongo acogió este lunes su primer minuto de silencio. La ocasión no pudo ser más señalada; ha sido con motivo del Día Mundial en Recuerdo de las Víctimas de Tráfico, en el que este año hubo que recordar a un número más elevado del habitual de personas, 25, las fallecidas en lo que va de 2021 en las carreteras de provincia.
La subdelegada del Gobierno en Pontevedra, Maica Larriba, y la jefa provincial de Tráfico, Paula Yubero, presidieron el acto, que contó con la presencia de responsables del Subsector de Tráfico de la Guardia Civil y estuvo seguido de una visita a las instalaciones de la nueva sede.
En el acto, Maica Larriba leyó un manifiesto en el que señaló que estas cifras de víctimas mortales son "inasumibles" y superan a las de los dos años anteriores. Quiso acordarse de todas, en especial de los cuatro peatones y siete motoristas que fallecieron en las vías provinciales.
En lo que va de año, el volumen global de accidentes con heridos graves y leves ha dejado una tendencia decreciente, pero las víctimas mortales han crecido.
Este aumento de los fallecidos confirma, según la subdelegada, que la intensidad del tráfico se ha recuperado tras los meses más duros de la pandemia.
La radiografía de la accidentalidad en la provincia da una idea de la realidad de las carreteras provinciales: nueve fallecidos en salidas de vía, siete en accidentes por colisiones frontales y siete en colisiones frontolaterales. La mayoría de los accidentes con víctimas mortales se producen en vías convencionales, si bien este 2021 también hubo cinco en vías urbanas.
Este 2021 el Día Mundial en Recuerdo de las Víctimas de Tráfico pone el foco en la reducción de la velocidad del tráfico y Larriba, en su manifiesto, aprovechó para insistir en que las velocidades bajas tienen el potencial de prevenir muchas muertes y lesiones graves, en particular las de peatones y otros usuarios vulnerables como niños, ancianos y personas con discapacidad.
Además, recordó que los descuidos y distracciones siguen estando detrás de la mayoría de estos accidentes e hizo un llamamiento a la "responsabilidad individual" durante la conducción.
Al respecto, se detuvo en la influencia del consumo de alcohol y drogas en la siniestralidad, pues todavía se registra una tasa de positividad del 1,77 % en el caso del alcohol y del 53% en las drogas.
Uno de los datos sobre los que llamó la atención es la falta de conciencia ciudadana con el uso del cinturón de seguridad, un gesto que "debería de ser automático cada vez que una persona se sube a su automóvil" y, sin embargo, la Guardia Civil de Tráfico ya ha puesto este año 2.700 denuncias por no llevarlo.