La entrada en la nueva normalidad no traerá consigo, al menos de momento, la apertura de los parques infantiles en el municipio de Pontevedra, después de tres meses precintados por precaución y para evitar la propagación del coronavirus.
Así lo ha confirmado el Concello, que mantendrá cerrados sus 60 parques infantiles una semana más ante los requisitos establecidos por la Xunta de Galicia "a golpe de improvisación", que son "absolutamente imposibles de cumprir nun par de días e absurdos dende o punto de vista sanitario" según defienden los concejales de Desarrollo Sostenible y del Rural, Iván Puentes y Alberto Oubiña.
Consideran que medidas de seguridad establecidas en el DOG como la necesidad de realizar una desinfección diaria de las zonas de juego o de establecer límites de aforo "son materialmente imposibles de cumprir de sábado para luns", señaló Puentes.
Por ese motivo y para no "tirar pola borda tódolos esforzos realizados nestes meses pola cidadanía", la apuesta del gobierno local será llevar a cabo la reapertura de manera gradual.
Por su parte Oubiña ve "moi incongruente dende o punto de vista sanitario que se acelere a decisión de reabrir os parques infantís e, sen embargo, se manteñan pechados os centros escolares por motivos de prevención".
Tal y como se indica en el DOG de este sábado, los parques infantiles y espacios de uso público al aire libre podrán estar abiertos al público siempre que se respete una capacidad máxima estimada de una persona por cada cuatro metros cuadrados, lo que obligará a efectuar mediciones a los técnicos municipales y proceder después a la instalación de paneles indicativos con el aforo antes de poder permitir la entrada de niños.
La Xunta también establece la obligación de llevar a cabo una limpieza y desinfección diarios de estos espacios en las áreas de contacto de las zonas comunes, tales como juegos de las áreas infantiles o mobiliario urbano de uso compartido.
Otra de las medidas sería la de habilitar dispensadores de geles hidroalcohólicos junto a las zonas de juego, algo que "require certa marxe de tempo", explican desde el gobierno local pontevedrés.