En todos los foros, debido a la crisis del periodismo de prensa, papel y digital, se plantea el tema de la creatividad, la innovación, la búsqueda de soluciones para ver la luz.
Ha entrado una ola de frío polar en el periodismo en estos últimos lustros, porque se ha ido reduciendo en la prensa –escrita y digital–, ha ido desapareciendo la publicidad y, por tanto, los lectores, o, si se quiere indicar, han ido disminuyendo los lectores y por tanto la publicidad. Y la información, que no es barata, la información es un producto caro, pues se está viendo resentida.
Digamos que el cuadrado de público, publicidad, profesionales del periodismo y de la información en sí, es una ecuación; de las cuatro grandes variables, todas se han visto dañadas y heridas. Y los que hemos visto en los quioscos de periódicos, especialmente los domingos, enormes fajos de periódicos de diversidad de cabeceras, pues ahora te encuentras solo con unas decenas en papel…
Sucede en esto del periodismo algo parecido, no recuerdo bien si en el Apolo IX o el Apolo XI, que tenían problemas de vuelta a la Tierra, y que la NASA en unas horas recibió cientos de llamadas con respuestas posibles inventadas y diseñadas por la ciudadanía y el pueblo norteamericano. Siempre he pensado que quizás alguna de esas soluciones, perfeccionadas, dejándolas madurar y macerar, analizadas y estudiadas por los expertos, no para el problema concreto, sino posteriormente, quién sabe si podrían haber servido.
Es como ahora, el famoso meteoro que existían muchas posibilidades de impacto con la Tierra, el 22 de diciembre de 1932; ahora han indicado que los cálculos eran erróneos, y que esto no va a suceder. Y uno, que es un viejo zorro y zorro viejo, se pregunta: ¿si esta información no sería un experimento social y sociopolítico, de dar una noticia y ver la respuesta del planeta, y que desde el principio ya sabían que no iba a suceder, o quizás los matemáticos de las grandes Agencias Espaciales no son tan listos como dicen que son…?
Pues en el periodismo está sucediendo lo mismo que con el Apolo. Ha caído como un manto de pesimismo ante esta realidad de la crisis del periodismo, como la llaman. Y se encuentran y expresan soluciones de todo tipo; debo indicar que este escribiente y plumífero también ha presentado algunas. Aunque mi diagnóstico no es tan negativo. Creo que lo esencial es que hace treinta años, en España existían cincuenta periódicos fundamentales, entre nacionales y regionales y provinciales, y ahora existen ochocientos –sin contar otros medios de comunicación–.
Y además muchos de ellos, en abierto por Internet. Por lo cual, las personas no han dejado de leer prensa, ni menos de informarse –que existen muchos medios y más fáciles con Internet, en todas sus formas–, sino que si alguien dedica o dedicaba media hora al día a informarse, ya no lo hace por ese cauce de los diez periódicos nacionales y los cuarenta provinciales o regionales, sino ahora dispone de ochocientos… Ha sucedido lo contrario que con el comercio minorista de alimentación, que en estas décadas de cientos de miles de negocios pequeños y familiares, se han quedado diez grandes cadenas de comercialización con casi toda la venta por minoristas...
Pero creo que el alumno que es suspendido en un examen debe evaluarse y plantearse cuál ha sido su defecto o su error, no solo echarle la responsabilidad y la culpa al profesor. Es y sería más fácil y más productivo mirar qué se ha hecho mal. Y yo voy a plantear una cuestión o un tema, que no expreso si se ha hecho bien o se ha hecho mal. Es el siguiente: ¿Se utilizan de forma adecuada, bien y correcta los recursos humanos en el periodismo? ¿Existen métodos, pautas y normas de correcta selección de las personas para el periodismo?
Concretando, ¿existen para la sección de periodismo de opinión formas racionales, mesuradas y lo más científicas posibles, de la contratación o selección de los columnistas de opinión? Personalmente, del resto del periodismo no entiendo, no conozco casi nada, no soy periodista de profesión, solo llevo leyendo periódicos décadas. Y redactando artículos de opinión años.
Pero siempre he querido publicar artículos de opinión, y cuando era el periodismo de papel, durante lustros se me cerró dicha posibilidad. Ahora, con el digital se me ha abierto, digamos ya en la madurez madura de mi vitalidad, existencia y experiencia, se ha abierto este portón y este portón a este castillo que durante tanto tiempo he estado intentando abrir una puertecita –cierto que lo hacía de vez en cuando, en temporadas, y seleccionando medios y modos y maneras–.
Pero sigo teniendo el mismo problema: he redactado cuatro mil setecientos artículos de opinión, ahora me pregunto, ¿a quién y cómo dirigirme?, ¿cómo es el acceso y la forma para llamar a la puerta de los periódicos nacionales, para ver si existe alguna posibilidad de publicar artículos de opinión y viñetas en alguno de esos medios? O, si queremos, hacemos la pregunta al revés: ¿los medios nacionales tienen sistemas racionales y científicos para seleccionar a los articulistas de opinión y viñetistas, o solo la norma y la medida es la audiencia?, ¿o es la subjetividad de cada medio?
Porque la pregunta es si el periodismo analiza todas las partes de su oficio y vocación y empresa, o no lo hace. Es como si en un coche se examinaran todas y cada una de las partes, para de ese modo analizar cuál o cuáles pueden estar fallando o se pueden perfeccionar. Hoy hemos examinado la selección de los recursos humanos en la sección de opinión y en las de viñetas. ¿Es la correcta y ha sido la adecuada… –sin negar la libertad de cada medio, la autoconciencia, nos podría indicar el maestro Hegel–? Paz y bien…
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