Teresa Estévez Díez pertenece a la denominada generación de la postguerra. Nació en Madrid, en una familia de once hermanos. Su padre era oriundo de Ponte Caldelas, su abuelo y bisabuelo paterno de Pontevedra.
Ese bisabuelo fue el primer doctor en Farmacia de la provincia, además de catedrático y director de la botica del Hospital Real de Santiago. Su abuela, Clotilde Fernández, fue la mujer que puso en marcha la hidroeléctrica que dio luz al municipio caldelano.
Teresa llegó a vivir en Pontevedra durante un lustro con la familia que había formado, a comienzos de los setenta. Aquí regentó una juguetería en la calle Pardo Bazán. Luego volvió a la capital y allí abrió un negocio de catering.
Empezó a escribir siendo adolescente, de aquellas letras no queda nada. Publicó su primer libro en 2003. A día de hoy tiene en el mercado editorial nueve novelas y cinco títulos de recetas de cocina, "alguno va ya por la séptima edición", apunta orgullosa.
Nos fijamos en su narrativa porque aúna dos evidentes aficiones que reconoce durante la charla que mantenemos con ella para el podcast 'Cara a cara': la investigación y la familia. Queda señalado que vía paterna es de ascendencia gallega y hay que añadir que vía materna es de ascendencia almeriense.
Por ambas partes sus predecesores han dejado huella en la historia. Y en la búsqueda de esa información genealógica se sumergió, viajando por los Archivos nacionales, para darles una segunda vida en las páginas de sus novelas.
‘El vuelo de la gaviota’ es el primer título de la que Teresa denomina trilogía gallega. Le sigue ‘Un tiempo de sombras’ y se completa con ‘Un tiempo de luz’. Lleva meses sin escribir porque en el último año - termina el próximo mes - está haciendo un curso de Genealogía, Heráldica y Nobiliaria.
"Me pican los dedos ya", comenta, ansiosa de retomar la escritura. Avanza que la próxima novela también discurrirá en Pontevedra y llevará por título ‘Casa del Barón’. Siendo así, es evidente el lugar en el que ha puesto la atención Teresa y cuenta además cómo y por qué este emplazamiento como escenario novelesco.
Atiende su casa, los fines de semana dice que se llena de hijos, nietos y amigos porque le encanta invitar y cocinar para ellos. Lee muchísimo “pero no veo televisión”. Junto a su marido acuden a conferencias, conciertos, exposiciones... “nos movemos mucho” dice cuando le preguntamos por su fórmula para mantener tanta actividad.
Es la clara evidencia de las recomendaciones expertas: actividad mental, actividad física y vida social. Y por supuesto, libros, muchos libros.