¿Se adelanta o se atrasa una hora?

Pontevedra
29 de marzo 2025
Actualizada: 7:42

El cambio viene motivado por el ahorro energético y por un mejor aprovechamiento de la luz solar

Cambio de hora. A las 2:00 se adelantará a las 3:00 horas
Cambio de hora. A las 2:00 se adelantará a las 3:00 horas / PontevedraViva

Durante la madrugada del sábado 29 al domingo 30 de marzo, tendrá lugar un cambio de hora para pasar del horario de invierno al de verano, gracias al cual los días serán más largos.

Este cambio de hora se llevará a cabo a las 02.00 horas, momento en el que habrá que adelantar el reloj a las 03.00 horas, por lo que ese día tendrá 23 horas de duración, una hora menos.

Este cambio conlleva el aprovechamiento de más horas de luz durante el día y se mantendrá hasta el último domingo de octubre, cuando vuelva a establecerse el horario de invierno.

Con esta costumbre que se remonta a 1974 con motivo de la crisis del petróleo se busca un ahorro energético.

A pesar de que en 2019 el Parlamento Europeo aprobó la medida de eliminar el cambio de hora, esto no se ha implementado todavía, debido principalmente a la falta de consenso entre los países.

Después se pospuso a 2021, aunque no ha llegado a hacerse efectiva debido a ese desacuerdo.

Entre los argumentos de quienes se oponen a este cambio de hora aseguran que en algunas personas la medida les provoca irritabilidad, falta de concentración, bajo rendimiento laboral e insomnio. También se ha relacionado con enfermedades que ponen en riesgo la salud como la obesidad, la diabetes, infartos, ictus, depresión o ansiedad.

En verano de 2018 la Comisión Europea lanzó una consulta pública en línea sobre el cambio estacional de hora, en la que se obtuvieron más de cuatro millones de respuestas procedentes de 28 estados miembros. De los resultados alcanzados, se desprendió que más del 80% de las personas participantes se mostraban a favor de que Europa dejara de cambiar la hora. Descubrir cuáles fueron los impulsos que motivaron en cada país que las personas participantes se decantaran por una u otra opción es el objeto del estudio que el catedrático de la Universidade de Santiago de Compostela (USC), Jorge Mira Pérez, y el profesor de la Universidad de Sevilla, José María Martín Olalla, acaban de publicar en la revista Chronobiology International. 

Los investigadores analizaron como se distribuyeron las tasas de respuesta a favor y en contra de la actual política horaria y constataron que los países que iniciaban en promedio su actividad más temprano fueron los que mostraron una mayor oposición al cambio de hora. Este hallazgo es fundamental ya que evidencia que las opiniones en contra del cambio horario obedecen a una respuesta fisiológica simple a estímulos externos. 

El efecto principal del cambio de hora es el aumento de las horas de luz durante el segmento de ocio en primavera y verano. "La gente aceptó ir a trabajar antes en primavera y verano si con eso salía antes, y podía disfrutar más la tarde paseando, yendo al parque o a la playa, parece obvio, pero hay que decirlo", señala el catedrático de la USC. 

Por el contrario, la eliminación del cambio de hora se enfrenta a un dilema de difícil solución al tener que elegir qué horario es el que debe permanecer: adelantar la hora de entrada al trabajo, en invierno, cuando más tarde amanece, o retrasar la hora de entrada al trabajo, en verano, cuando más temprano amanece.

"Es un dilema que no tiene fácil solución", señala Martín-Olalla que añade "lo que explica las dificultades para eliminar una práctica que funciona bien".  

Por su parte, Jorge Mira indica que las posturas contrarias al cambio horario"“abrieron una caja de Pandora, exacerbaron las críticas la una práctica natural que funciona razonablemente bien y ahora temen que el remedio sea peor que la enfermedad".