La mala racha del Club Cisne Balonmano parece no tener fin.
Tras una semana de descanso por el parón de la liga, el equipo pontevedrés sufrió un nuevo tropiezo frente al Barça Atlètic que le obliga a reaccionar de manera urgente de cara a las seis jornadas que restan si quiere mantener su puesto en la categoría.
Y eso que el arranque de partido por parte de los jugadores de Quiños fue prácticamente perfecto. Mantuvieron la portería a cero durante los primeros cinco minutos y en ataque transformaron un parcial de 0-3 que les hacía confiar.
El primer tanto local llegó en el minuto cinco de la mano de Ezequiel Conde y los fantasmas aparecieron para los blancos, que se apagaron en tareas ofensivas y vieron cómo el filial blaugrana hacía el empate a los ocho minutos (4-4).
Entró el encuentro en los instantes de mayor igualdad, pero con el Cisne llevando la delantera en el marcador, que le permitió irse al descanso con una mínima renta de un tanto (18-19).
Sin embargo, fue el equipo catalán el que salió más enchufado a la cancha después del paso por los vestuarios y alcanzó una máxima diferencia (24-22) que incluso los blancos pudieron neutralizarla, pero en su lugar se convirtió en un 26-23 en el ecuador del segundo tiempo.
Ante esa clara desventaja, Quiños decidió pedir tiempo muerto, pero la respuesta cisneísta no llegó. Culpa de ello la tuvo el portero Pau Hernández, quien estaba siendo un muro y frustraba todas y cada una de las opciones de los de Pontevedra.
La desesperación y los nervios se adueñaron de ellos y no encontraron reacción posible para remontar una diferencia que se volvió mayor hasta quedar en el 34-28 definitivo.
Con esta derrota ya son cinco partidos consecutivos que lleva el Cisne sin puntuar.
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