El Club Bádminton Ravachol Pontevedra se prepara para la vuelta a la competición de la liga de División de Honor, parada por la pandemia y que volverá a la actividad el 13 de marzo.
Por delante, en su primer año en la máxima categoría, queda una parte final de la competición en la que estará en juego la permanencia, ya que el Ravachol recibirá en casa a sus rivales directos además de tener que visitar a domicilio a varios conjuntos de la zona alta.
El primero de esos duelos, el citado 13 de marzo, será en el CGTD frente al San Fernando de Valencia, otro de los equipos que lucha por seguir en División de Honor.
El problema para los pontevedreses llega con su puesta a punto, y es que la falta de instalaciones para los entrenamientos tanto del primer equipo como de la base hacen que sólo los deportistas becados en el Centro Galego de Tecnificación Deportiva mantengan su preparación habitual sin contratiempos.
"La falta de instalaciones es nuestro mayor problema, no podemos estar en igualdad de condiciones ni en la liga ni en las competiciones individuales que están por venir, tanto a nivel senior como de categorías inferiores. Si esto sigue así, las opciones de clasificar deportistas a los campeonatos autonómicos y de España van a ser escasas, ya no digamos de conseguir alguna medalla", explica el director deportivo del club, Jesús Pereiro.
"Venimos de hacer varias temporadas muy buenas a pesar de este enorme hándicap, pero desde marzo del 2020 no tenemos ni una sola hora disponible de instalaciones. Si seguimos a flote, es únicamente por la calidad humana de este proyecto y por el nivel de compromiso de los que formamos este club", completa el máximo responsable deportivo del Ravachol.