La dificultad de viajar a competir a Canarias en tiempos de covid, según la experiencia del Arxil

Pontevedra
22 de febrero 2021

El club pontevedrés relata los contratiempos vividos durante el último fin de semana en las Islas Canarias, a dónde se desplazó para afrontar una doble jornada de la Liga Femenina 2

Plantilla del Arxil en su desplazamiento a Tenerife y Lanzarote
Plantilla del Arxil en su desplazamiento a Tenerife y Lanzarote / Club Baloncesto Arxil

La pandemia complica, y mucho, el día a día de la mayoría de equipos que compiten en categoría nacional, y más si como el Club Baloncesto Arxil deben viajar fuera de la península, en su caso a Canarias.

El conjunto pontevedrés afrontó el último fin de semana una doble jornada en las Islas, la primera para recuperar un duelo aplazado en su día por el virus y que supuso un importante quebranto económico al haber tenido que doblar el gasto previsto. De hecho se ajustó el calendario para jugar el encuentro coincidiendo con el otro desplazamiento a Canarias de la temporada.

De regreso a Pontevedra, ahora la entidad arxilista relata sus 'aventuras' y los inconvenientes que ha tenido que superar para cumplir con sus compromisos en la Liga Femenina 2 en plena pandemia.

En concreto el Arxil puso rumbo a Canarias el pasado jueves por la tarde vía aérea, volando con escala en Madrid y comprobando como "el avión estaba completo en su aforo, sin distancias de seguridad o pasajeros  quitándose la mascarilla", relata el club.

Una vez en Tenerife cogieron su última combinación a Lanzarote. Esperaba el Magec Tías en un pabellón en el que tuvieron que cambiarse utilizando un almacén y en el que no pudieron ducharse, teniendo que regresar al hotel para ello y aún por encima tras haber encajado una dolorosa derrota.

De vuelta a Tenerife con lo que no contaba la expedición pontevedresa es con un tiempo de lluvia y viento, más propio de casa que de las Islas. Al menos en su segundo encuentro, en la matinal del domingo, conseguían un triunfo reparador frente al Adareva.

Aún faltaba el viaje de vuelta en su particular maratón, con vuelo hasta Madrid y traslado por carretera en dos furgonetas hasta Pontevedra, atravesando lluvia y nieve para llegar a las 6.00 horas del lunes a casa. Toda una pequeña odisea.