En el vestíbulo del Pazo Provincial de la Diputación de Pontevedra se ha inaugurado este lunes La exposición 'Cines de Pontevedra' que recupera testimonios de la importancia social y cultural que tenía ir al cine, desde los espacios y arquitecturas que fueron acogiendo el espectáculo al conjunto de actividades, prácticas sociales y relaciones articuladas en los tiempos en que el cine era a principal forma de ocio y también a más barata.
La exposición recoge restos materiales de las viejas salas, documentos de archivo y también las vivencias alrededor del espectáculo del cine que subsisten en la memoria y en los recuerdos de las últimas generaciones que conocieron aquellos tiempos.
Ante el dominio que tienen hoy los complejos multisala en los centros comerciales, se puede considerar que la etapa de los viejos cines, aquellos de sala única que se repartieron a lo largo del siglo XX por las ciudades, villas y pueblos de la provincia, pertenece ya, salvo contadas excepciones, al pasado.
Según destaca esta exposición, los primeros pases del cinematógrafo en la provincia tuvieron lugar en cuatro sesiones de la noche de 17 de abril de 1897 en el Teatro del Liceo de Pontevedra. El modernísimo aparato, patentado por los Lumière, se presentó acompañado de una orquesta por los empresarios portugueses Marques y Azevedo, procedentes de Lisboa y de Oporto. Más tarde, a partir de 29 de abril, los mismos empresarios trasladaron las sesiones al Teatro-Circo Tamberlick, en Vigo, y, desde el 13 de mayo, al Teatro Principal, en Tui.
CINES Y MODERNIDAD
También recuerda esta exposición que conseguir una arquitectura específica para los cines, que los distinguiera de los teatros y de los salones de variedades, se hizo esperar hasta finales de los años diez del siglo XX. El eclecticismo y el art nouveau se combinaron para darles a los cinematógrafos una imagen atractiva y sobresaliente frente a la de las viviendas y de los edificios comerciales de las principales ciudades. Con el art déco y con el racionalismo de los años veinte y treinta llegaron nuevos recursos formales para consolidar la asociación entre cine y modernidad.
En las décadas anteriores a la Guerra Civil los bailes eran de los pasatiempos favoritos, por lo que muchas salas de cine servían como salones de baile al retirar las butacas y librar la platea.
LA EDAD DE ORO DE LOS CINES (1948-1965)
Superados los años de hambre y las privaciones de la posguerra, el cine se convirtió en la actividad de ocio más barata y popular en la España del franquismo, tal y como recoge esta muestra.
En los años de mayor asistencia al cine, en 1967, estaban censadas 101 salas en la provincia de Pontevedra. Entre todas sumaban 38.675 butacas, con capacidad para acoger los 4.227.701 espectadores que aquel año pagaron un precio medio de 14,66 pesetas (menos de 10 céntimos de euro) por película.
Las películas de Joselito, Sara Montiel y Marisol eran un éxito asegurado.
Como comparación con los últimos datos de 2018, la cifra se redujo a 1.532.141 espectadores, que pagaron un precio medio de 6 euros por entrada.
Frente al aplastante predominio de los multicines en la provincia de Pontevedra (58 pantallas en salas comerciales funcionando en 2021), solo continúan su actividad dos cines de sala única: el Cine Seixo de Marín y el Cine Imperial de Nigrán. Además, serían las últimas salas que permanecen de las 99 que existían en la provincia en 1968, los últimos representantes de aquellos años dorados del cine.